| La Gastronomía
Originalidad y clase
Siempre he tenido la opinión de que la clave del sexo está en el deseo y no
en su satisfacción, en la caza y no en la captura; en el componente estético
no es suficiente un trasero sinuoso, se necesita también tener clase. En la
miríada de restaurantes existentes, sólo algunos están en condiciones de
satisfacer el hambre de ejemplos estimulantes de cómo el individuo puede
vencer la escualidez del ambiente que lo rodea al conferirle sentido a un
conjunto de elementos enlazados y no homogéneos, provocados por el estímulo
de la alimentación. Ahora sabemos que todas nuestras actividades cognitivas
están, por lo tanto, íntimamente relacionadas con este influjo nervioso del
cerebro humano en el cual nacen nuestras fantasías y nuestros delirios, a
veces geniales. Se ha dicho que el alma y la conciencia humana tienen 4
millones de años y sólo el 10% de nosotros utiliza las enormes posibilidades
del cerebro; el 90% restante, por ignorancia, laxismo o falta de interés, se
conforma con sobrevivir ya que vivir, en el sentido más pleno del término,
implica una tensión hacia el mejoramiento y el desarrollo constante de
nuestras potencialidades.
El acercamiento irreverente a estos conceptos científicos, cuando se habla
de restaurantes, es obligatorio. Considero algunos restaurantes parte de ese
10% pensante que utiliza sus capacidades cerebrales al máximo; son
verdaderas empresas que a través de su chef no se dejan vencer por el
laxismo, por la repetición aburrida de platos predecibles y poco atractivos.
Estos artífices del placer culinario hacen trabajar constantemente las
enzimas y ese enorme laboratorio que es el cerebro, produciendo innovaciones
continuas que permiten, a este o a aquel restaurante, diferenciarse por la
originalidad del menú ostentando platos cada vez más estimulantes.
Hasta hace unos años, en efecto, el cliente medio era un individuo de alto
nivel, un poco esnob y vagamente fanático de las dietas; actualmente ha
mejorado su cultura y la claridad con respecto a sus exigencias; hay una
forma diferente y más racional de evaluar la alimentación ; es un arraigo
del consumo en el nivel medio de ingresos. El restaurante, como decíamos
anteriormente, es una empresa; este es un hecho incontrovertible y es
necesario administrarlo como tal. La dirección de la misma es confiada al
propietario, mientras que las decisiones relativas a la gastronomía al chef,
quien determina el éxito del local, por lo que la marca y el producto se
identifican y a este punto es necesaria la administración de la imagen. ¿Cómo?
A través de la comunicación, confiando en expertos publicitarios quienes
deben saber de qué forma colocar el valor del local y de su producto, porque
lo importante para una empresa es hacer las cosas bien y darlo a conocer.
effe2 El mejor vino del mundo
La revista The Wine Advocate: ¿El mejor vino del mundo? Es el vino “made in
Italy”.
Lo afirmó Robert Parker Jr.; el dueño de la autorizada revista, además de “gurú”
del vino.
He aquí quién es Robert Parker Jr., el mayor experto de vinos del mundo; en una
entrevista concedida a un periódico norte-americano declaró que prefiere trece
clases de vino, y todos son italianos. Es fácil prever que el mercado americano,
y luego el internacional, responderán de forma positiva a la oferta de los vinos
italianos en el mundo, publicitados por la revista The Wine Advocate que cuenta
con 40.000 suscriptores en todo el mundo.
Definitivamente, el mundo enológico es italiano. |